César Augusto

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La estatua de Augusto de Prima Porta
La estatua de Augusto de Prima Porta

Cayo Julio César Octavio Augusto. En latín Caius Iulius Caesar Octavianus. (23 de septiembre 63 A.C.–19 de agosto 14 D.C.), de nombre Octavio durante el período de su vida anterior al año 27 adC, se le considera como el primer y más importante de los emperadores romanos, aunque él mismo no se consideró como tal durante su reinado, prefiriendo usar el título republicano tradicional de princeps civium (esto es, el primero de los ciudadanos). Augusto mantuvo externamente las instituciones republicanas, pero en realidad reinó como un autócrata durante más de 40 años. Acabó con un siglo de guerras civiles y dio a Roma una era de paz (Pax Romana), prosperidad y grandeza imperial.

Tabla de contenidos

Su juventud

Augusto nació en Roma, recibiendo el nombre de Cayo Octavio Turino. Su padre, también llamado Cayo Octavio, provenía de una familia respetable del órden ecuestre y ejercía el cargo de gobernador de Macedonia. Su madre, Atia Balba Cesonia era sobrina del gobernante de facto de Roma, Julio César. Pasó su infancia en la casa de su abuelo cerca de Veletrae (el moderno Velletri). Su padre murió en 58 adC, cuando Octavio apenas tenía cuatro años, y pasó el resto de su infancia bajo la tutela de su padrasto Lucio Marcio Filipo.

En 51 adC, a la edad de once años, pronunció la oración fúnebre por su abuela Julia. Se le otorgó la toga viril a los quince años y fue electo al Colegio de los Pontífices. César quiso que Octavio se uniera a él en su campaña de África, pero Atia protestó por ser el muchacho aún demasiado joven. Al año siguiente, ella consentiría finalmente en que Octavio se uniera a César en Hispania, pero éste cayó enfermo y fue incapaz de viajar. Al recuperarse, navegó hacia el frente de batalla de la campaña de César, pero su barco naufragó. Tras llegar a tierra junto a un puñado de sus acompañantes, atravesó el territorio enemigo hasta llegar al campamento de César, lo cual dejó muy impresionado a su tío-abuelo. Durante su regreso a Roma, César y Octavio compartieron la misma carroza y César cambió su testamento en secreto en favor del muchacho.

Ascenso al poder

Busto de Augusto César.
Busto de Augusto César.

Cuando César fue asesinado en marzo del 44 adC, Octavio estaba con el ejército en Apolonia, en lo que ahora es Albania. En su testamento, César, que no tuvo hijos legítimos, nombraba a su sobrino-nieto, que había sido adoptado como heredero. En virtud de ello, Octavio tomó el nombre de Cayo Julio César Octaviano. La tradición romana sugiere que añadió el sobrenombre de "Octaviano" como recuerdo de su familia biológica; sin embargo, no hay evidencia de que usara tal nombre alguna vez. Marco Antonio acusó posteriormente a Octavio de haberse ganado su adopción a cambio de favores sexuales, aunque Suetonio considera dicha acusación como una difamación con fines políticos.[1]

Octavio atravesó Italia y reclutó un ejército entre los veteranos de César, haciendo valer su condición de heredero. Con apenas 18 años, se subestimaban sus posibiliades y su poder real. Fue así que se enfrentó contra el que había sido lugarteniente de César, Marco Antonio; contando con el apoyo de Cicerón y de los republicanos del Senado de Roma, que esperaban dividir a los cesaristas enfrentándoles entre sí; también contó con el apoyo de los grandes financieros (como Mecenas), lo que le permitió costearse un ejército propio.

Tras derrotar a Marco Antonio en la batalla de Módena, exigió del Senado el nombramiento de cónsul; rechazado por su juventud (tenía sólo 20 años), marchó sobre Roma y tomó el poder sin combatir, ya que las legiones enviadas contra él prefirieron apoyarle.

Desde el año 43 adC, Octavio fue cónsul y se hizo otorgar poderes extraordinarios. Enfrentado a la resistencia de los republicanos Bruto y Casio, fuertes en Oriente, Octavio decidió aliarse con sus antiguos enemigos Marco Antonio y Lépido (entrevista de Bolonia) ese mismo año y formar con ellos el Segundo Triunvirato.

Octavio y el Segundo Triunvirato

Una vez en Roma, puso bajo control a los asesinos republicanos de César, Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino. A pesar de las tensas relaciones que les unían, formó una endeble alianza con Marco Antonio y Marco Emilio Lépido, principales aliados de César. Los tres formaron el Segundo Triunvirato, una explícita acumulación de poderes especiales que duró cinco años y que tuvo soporte legal, a diferencia del Primer Triunvirato de Pompeyo, César y Craso.[2]

Los triunviros promovieron una serie de proscripciones en las que unos trescientos senadores y al menos dos mil caballeros romanos (equites) fueron privados de sus propiedades, y mandaron a matar a aquellos que no consiguieron escapar (incluyendo a Cicerón), sobrepasando los límites de una simple purga entre los que apoyaron a los asesinos de César, y motivados, probablemente, por la necesidad de obtener fondos para pagar a las tropas.[3]

Marco Antonio y Octavio marcharon después contra Bruto y Casio, que habían huido hacia el este, mientras que Lépido se quedó en Roma. En la batalla de Filipos en Macedonia, el ejército cesariano resultó victorioso y Bruto y Casio se suicidaron (42 adC). Al tiempo que Octavio regresaba a Roma, Antonio se dirigió a Egipto donde promovió una alianza con la reina Cleopatra, antigua amante de Julio César y madre del pequeño Cesarión, que, según Cleopatra, era hijo a su vez de César. Durante su estancia en Egipto, Marco Antonio mantuvo una relación amorosa con Cleopatra, de la que nacieron tres hijos, Alejandro Helio, Cleopatra Selene, y Ptolomeo Filadelfo.

Muy pronto las diferencias entre ambos condujo a la Guerra de Perugia (41 adC), en la que el jefe militar de Octavio, Marco Vipsanio Agripa, derrotó a los antonianos. La conferencia de Brindisi (40 adC) estableció un nuevo reparto de zonas de influencia entre los triunviros: Octavio dominaba en Occidente; Marco Antonio en un Oriente restringido, que alcanzaba sólo hasta el río Drin (en Albania); Lépido en África; e Italia se consideraba neutralizada bajo el dominio conjunto de los triunviros. Para sellar la paz entre ambos, Marco Antonio dejó a Cleopatra con el fin de contraer un matrimonio estratégico con Octavia, la hermana de Octavio en el 40 adC. Fruto de esta unión, nacieron dos niñas, llamadas ambas Antonia. En el 37 adC Antonio abandonó a Octavia y volvió a Egipto con Cleopatra.

Octavio rompe con Lépido

En el año 36 adC Sexto Pompeyo, hijo de Pompeyo el Grande, que se había establecido en Sicilia y Cerdeña, fue derrotado y asesinado por los hombres de Octavio. Lépido había procedido a invadir Sicilia y pensaba conservarla, sin embargo Octavio se presentó en la isla y después de conseguir que las tropas de Lépido lo abandonaran, procedió a acusarlo de traición y quitarle el título de triunviro. Abandonado por todos, Lépido cedió Sicilia y África a Octavio, y éste le perdonó la vida. Regresó a Roma, desprovisto de todos sus títulos, excepto el de Póntifex Máximus que conservó hasta su muerte el 13 adC.

Octavio rompe con Marco Antonio

Marco Antonio se ocupó de las campañas militares en Oriente, mientras continuaba con su relación amorosa con Cleopatra; Octavio creó una red de aliados en Roma, consolidó su autoridad, y diseminó propaganda que alegaba que Marco Antonio estaba traicionando la causa romana debido a su sumisión a las tradiciones egipcias. La situación se hizo más y más tensa, y, finalmente, en 32 adC Octavio declaró la guerra. Ésta se decidió en la gran batalla de la bahía de Actium, en la costa occidental de Grecia. Octavio derrotó a sus rivales, que huyeron a Egipto. Octavio les persiguió hasta Egipto, y después de otra derrota, Marco Antonio se suicidó. Cleopatra también se suicidó después de que se le explicara el papel que jugaría en el desfile triunfal de Octavio; y Cesarión, el supuesto hijo de Julio César y Cleopatra, "fue asesinado sin remordimiento alguno".[4]

Augusto como magistrado
Augusto como magistrado

Octavio se convierte en Augusto: la creación del Principado

La parte occidental del imperio había jurado lealtad a Octavio antes de la batalla de Actium en 30 adC, y después de la derrota de Marco Antonio y de Cleopatra, el Oriente le apoyó, colocando a Octavio como el único gobernador de todo el imperio. Los años de la guerra civil habían dejado a Roma en un estado de casi total anarquía, y el estado no estaba listo para aceptar el control de Octavio como déspota. No obstante, Octavio no podía entregar su autoridad sin arriesgar más guerras civiles entre los generales romanos, e incluso, aunque él no lo hubiese querido, su posición como líder le exigía que mirase por el bienestar de las provincias. Octavio disolvió sus fuerzas personales y llevó a cabo elecciones tomando así el cargo de cónsul; y así, aunque había disuelto sus ejércitos personales, ahora estaba legalmente al comando de las legiones de Roma.

El Primer Pacto

Octavio devolvió el poder oficialmente al Senado romano en el año 27 adC. Propuso abandonar el cargo de cónsul y también su propia autoridad militar sobre Egipto. Según algunas fuentes, esta situación causó alborotos entre la plebe de Roma, lo que condujo a un compromiso entre el Senado y los partidarios de Octavio que se llamó el Primer Pacto. A Octavio se le concedió autoridad proconsular sobre las provincias del Occidente y la provincia romana de Siria, que juntas contenían a casi un 70% del las legiones romanas.

El Senado también le otorgó los títulos Augustus y Princeps. Augustus era un título religioso más y no denotaba autoridad política. Según el contexto socio-religioso de la época, el título simbolizaba la autoridad de Octavio sobre la humanidad, y trascendía cualquier definición de su estado constitucional. Además, el título Augustus, servía para fomentar una transición a un reinado pacífico en contraste con la ola de terror que le había llevado al poder bajo el nombre Octaviano. Por su parte, el título honorífico Princeps se traducía como "primer ciudadano" o "primer líder", y había sido un título bajo la República romana para los que habían servido bien al estado; por ejemplo, a Pompeyo se le había otorgado el mismo título.

Además de estos títulos, a Octavio se le concedió lo que fue quizás el honor con más riesgo: el derecho de usar la corona cívica de laurel y roble. Normalmente ésta se otorgaba sólo a generales romanos victoriosos, y se sostenía por encima de la cabeza por un individuo que constantemente le repetía la frase, "recuerda, eres mortal". El hecho que a Octavio se le había concedido el derecho de ponerse la corona (no simplemente portarla encima de la cabeza), es quizás la señal más clara de la creación de una monarquía. Sin embargo, ninguno de estos títulos, ni la corona cívica, le concedían potestad ni autoridad adicionales; Octavio era únicamente el ciudadano romano con los más altos honores y el cargo de cónsul.

Estas acciones eran altamente anormales para ser emitidas por el Senado romano, pero éste no era el mismo cuerpo de patricios que había asesinado a César. Marco Antonio y Octavio habían purgado el Senado de los elementos cómplices y remplazado con partidarios leales.

El Segundo Pacto

En el 23 adC Augusto renunció al consulado, pero retuvo su imperio consular, llevando a un segundo arreglo entre Augusto y el Senado conocido como el Segundo Pacto. A Augusto le fue otorgado el poder de un tribuno (potestas tribunicia), aunque no el título, que le permitía convocar al Senado y al pueblo, el derecho a vetar las acciones de la Asamblea y el Senado, presidir sobre elecciones, y el derecho de hablar primero en cualquier reunión. También se le otorgó la autoridad del tribuno, cuyos poderes estaban reservados generalmente para el censor romano; esto incluyó el derecho de supervisar la moral pública y escrutinizar las leyes para asegurar que estaban hechas con el interés de los ciudadanos, así como la habilidad de llevar a cabo un censo y determinar la asociación del Senado. Ningún tribuno romano jamás tuvo estos poderes, y no había nigún precedente dentro del sistema romano para combinar los poderes del tribuno y del censor en una sola persona, ni era Augusto quien eligió jamás a la oficina de Censor. Si los poderes de censura fueron otorgados a Augusto como parte de su autoridad de tribuno, o si él asumió simplemente estas responsabilidades, son todavía un asunto del debate.

Además de la autoridad tribunicia, a Augusto se le concedió el imperium (potestad) dentro de la ciudad de Roma: todas las fuerzas armadas en la ciudad, antes bajo el control de los prefectos, ahora pasaban al mando de Augusto. Además, se le concedió el imperium proconsulare maius, o sea "autoridad sobre todos los procónsules", que le concedía el derecho de intervenir en cualquier provincia del imperio romano y anular cualquier decisión de cualquier gobernador. Con el maius imperium, Augusto se convirtió en el único individio capaz de recibir triunfos dado a que estaba al mando del ejército romano.

El siglo de Augusto

El Ara Pacis - Panel sur con una procesión.
El Ara Pacis - Panel sur con una procesión.

La audacia de Augusto le llevó al poder y su gobierno se caracterizó por la prudencia con la que gobernó. A cambio del poder absoluto y la confianza que el pueblo había depositado en él, Augusto dio a Roma 40 años de paz cívica y de prosperidad constante, el período conocido históricamente como la Pax Romana, o la paz romana. Creó el primer ejército permanente y la marina de guerra de Roma y colocó a las legiones a lo largo de las fronteras del imperio, donde no podrían involucrarse en la política. También creó una unidad especial, la Guardia Pretoriana, que se estableció en Roma como escolta personal del emperador, y reformó las finanzas de Roma y los sistemas fiscales.

Política exterior

Durante su gobierno, Augusto no emprendió ninguna guerra importante, salvo una guerra en las montañas del norte de Hispania (conocidas como lás Guerras Cántabras) del 26 adC al 19 adC que resultó con la conquista del territorio. Los territorios alpinos fueron conquistados después de las incursiones de los galos y las fronteras se extendieron hasta la frontera natural del Danubio, y añadió la provincia de Galacia al imperio. Su interés por la región de Germania (Alemania moderna) terminó con la derrota de su general Varo el 9 adC en la batalla del bosque de Teutoburgo. Después de eso Augusto y sus sucesores aceptaron el Rin como la frontera norte permanente del imperio. En el este, se satisfizo con establecer el control romano sobre Armenia y el Cáucaso y no provocó al imperio de los partos, prefiriendo seguir una política de buenas relaciones con éstos.

Política interna

En materias domésticas, Augusto acanaló la abundancia enorme traída de todo el imperio para mantener al ejército feliz con pagos abundantes, y a mantener a los ciudadanos de Roma contentos con juegos magníficos y obras que embellecieron la capital. Según unas fuentes, Augusto se jactó que había "encontrado a Roma de ladrillo, y la había dejado de mármol". Asimismo, construyó la Curia, un nuevo hogar para el Senado, construyó los templos de Apolo y del Divino Julio, así como una capilla cerca del Circo Máximo. El templo Capitolino y el teatro de Pompeyo se registran como proyectos de Augusto, cuyo nombre no fue mencionado a propósito. Fundó un ministerio de transporte que construyó una red extensa de calzadas que mejoró la comunicación, el comercio y el servicio de correos. Augusto también fundó la primera brigada de bomberos del mundo, y creó una fuerza regular de policía para Roma.

Estatua de bronce de Augusto, Museo Arqueológico de Atenas
Estatua de bronce de Augusto, Museo Arqueológico de Atenas

La economía

Los gobernantes romanos entendían poco sobre la economía, y Augusto no era ninguna excepción. Como todos los emperadores, exigió demasiado a la agricultura y gastó el rédito en los ejércitos, los templos y los juegos. Una vez que el imperio dejó de extenderse, y no habían nuevos botines de las conquistas, la economía comenzó a estancarse y a declinar con el tiempo. El reinado de Augusto se considera así, en cierta manera, como el punto alto del poderío y prosperidad de Roma. Pero, aunque Augusto colocó a los soldados jubilados a través del imperio en un esfuerzo de restablecer la agricultura, la capital siguió siendo dependiente del grano traído de Egipto.

La religión

Augusto promovió la religión tradicional romana, especialmente el culto a Apolo, y presentaba la derrota de las fuerzas egipcias ante los romanos, como la derrota de los dioses de Egipto por los de Roma. Fue patrocinador de la Eneida de Virgilio con la esperanza que ésta aumentaría el orgullo de la herencia romana en el pueblo. Durante su gobierno llevó a cabo una cruzada de valores morales, promoviendo el matrimonio, la familia y la procreación, a la vez que desalentaba los lujos, el sexo desenfrenado (incluyendo la prostitución y la homosexualidad) y el adulterio. Su campaña resultó ser un gran fracaso, a tal punto que su propia hija fue desterrada bajo cargos de adulterio.

Las artes

Como patrón de las artes, Augusto dotó de favores a poetas, artistas, escultores, y arquitectos. Se considera que durante su reinado la literatura romana (latina) alcanzó su edad de oro. Horacio, Tito Livio, Ovidio, y Virgilio prosperaron bajo su tutelaje, pero a su vez, tuvieron que pagar tributo a su genio y adherirse a sus normas. (Ovidio fue desterrado de Roma a lo que hoy es Rumania por haber violado los códigos de moralidad de Augusto.) Con el pasar del tiempo, se ganó el aprecio de la mayoría de la clase intelectual romana, aunque en privado, muchos todavía deseaban volver a los tiempos de la República. Usó los juegos y las fiestas públicas para su propia gloria y la de su familia y para consolidar su popularidad con las masas. Cuando murió, una vuelta al viejo sistema de la República era inimaginable. La única cuestión que quedaba sin resolver a su muerte, era quién le iba a suceder.

Sucesión

El control que Augusto ejerció sobre el imperio, fue tanto que le permitió poder nombrar a su sucesor, una costumbre que había sido abandonada y olvidada en Roma desde la fundación de la República romana. Uno de los primeros posibles herederos fue su sobrino-nieto (y yerno después que contrajo matrimonio con Julia Caesaris, su hija) Marco Marcelo Claudio, hijo de su hermana Octavia y miembro de la dinastía Julio-Claudia. Por infortuna, Marcelo murió de intoxicación en el 23 adC. Según algunas fuentes antiguas, la intoxicación de Marcelo y otras muertes de la dinastía, fueron causadas por Livia Drusila, esposa de Augusto, pero esto no es más que una simple especulación.

Después de la muerte de Marcelo, Augusto casó a su hija Julia la Mayor, con el hombre que fue su mano derecha, Marco Agripa. Esta unión produjo cinco niños, tres hijos y dos hijas: Cayo César, Lucio César, Vipsania Julia, Agripina la mayor, y Póstumo Agripa, así llamado porque nació después de que Marco Agripa muriera. El intento de Augusto de que los dos primeros niños lo heredaran fue evidente cuando los adoptó como sus propios hijos. Augusto también mostró favoritismo por sus hijastros, los hijos del primer matrimonio de Livia, Nerón Claudio Druso Germánico y Tiberio Claudio, luego de que ellos conquistaran gran parte de Germania.

Cuando Agripa murió en el año 12 dC, el hijo de Livia, Tiberio se divorció de su mujer y se casó con la viuda de Agripa. Tiberio compartió los poderes de tribuno de Augusto, pero poco después se retiró. Debido a las tempranas muertes de Cayo y Lucio en 4 aC y 2 dC, respectivamente, y a la temprana muerte de su hermano Druso (9 AC), Tiberio fue llamado a Roma y adoptado por Augusto.

El 19 de agosto del 14 dC, Augusto murió. Póstumo Agripa y Tiberio habían sido nombrados coherederos. Sin embargo, Póstumo había sido desterrado y muerto en esa misma época. No se sabe quién ordenó su muerte, pero para Tiberio fue fácil asumir los mismos poderes que había tenido su padrastro.

El legado de Augusto

Retrato de Augusto: detalle de la famosa estatua de Prima Porta
Retrato de Augusto: detalle de la famosa estatua de Prima Porta

Al morir Augusto, fue deificado y ambos de sus nombres, César y Augusto se convirtieron en títulos permanentes de los gobernantes del imperio por los próximos 400 años y aún en el siglo XV se usaban en Constantinopla. Los títulos zar (en ruso, царь) y káiser (alemán, kaiser) son derivados del nombre o título César y continuaron en uso hasta el siglo XX. El culto al Divino Augusto continuó hasta que la religión oficial del imperio fue cambiada a la cristiandad en el siglo IV. Testamento de su legado, son las tantas estatuas y bustos eregidos en su honor, así como también el mausoleo que originalmente contenía las columnas de bronce con las obras de la vida de Augusto llamada Res Gestae Divi Augusti.

Muchos consideran a Augusto para ser emperador más grande de Roma; sus políticas ciertamente extendieron la vida del imperio e iniciaron la Paz Romana o la Paz Augusta. Él era guapo, inteligente, decisivo, y un político sagaz, pero quizás no tan carismático como Julio César o Marco Antonio; como resultado, Augusto no es tan renombrado como cualquier hombre, y a menudo es confundido con Julio César. No obstante, su legado demostró aguantar más.

El mes de agosto (en latín Augustus), conocido hasta ese entonces como sextilis recibió su nombre actual en honor a Augusto.

En una visión retrospectiva del reinado de Augusto y su legado al mundo romano, su longevidad no debe ser dejada pasar como un factor clave en su éxito. Hubo gente que nació y alcanzó la adultez sin conocer otra forma de gobierno que el principado. Si Augusto hubiera muerto más temprano (en 23 AC, por ejemplo), los asuntos podrían haber resultado de diferente forma. El desgaste de las guerras civiles en la oligarquía republicana vieja y la longevidad de Augusto, por lo tanto, debe verse como uno de los mayores factores en la transformación del estado romano en una monarquía en estos años. Augusto posee la experiencia, su paciencia, su tacto, y su perspicacia política jugó también sus partes. Él dirigió el futuro del imperio abajo muchos últimos senderos, de la existencia de una posición ejército profesional estacionó en o cerca de las fronteras, al principio dinástico tan a menudo empleó en la sucesión imperial, al embellecimiento de la capital en el gasto de emperador. El último legado de Augusto era la paz y la prosperidad que el imperio gozó de dos siglos bajo el sistema que él inició. Su memoria se consagró en el genio político de la edad Imperial como un paradigma del emperador bueno, y aunque cada emperador adoptara su nombre, Dictador Augusto, sólo un puñado ganó la comparación genuina con él (Trajano). Su reinado colocó las bases de un régimen que permaneció 250 años.

Construcciones por o en honor a Augusto

  • Arco de Augusto en Rímini (Ariminium), Italia, 27 adC
  • Arco de Augusto en Aosta (Augusta Praetoria), Italia
  • Puente de Augusto en Narni, Valle del Río Nar, Italia
  • Augusto Prima Porta, originalmente un monumento conmemorativo del foro, hecho de bronce y oro, del año 19 adC
  • Puerta Principal de Fano (Fano Fortunae), Italia, 9-10
  • La Curia Hostilia, Foro Romano, Roma (finales del siglo I adC)
  • Templo de Marte Ultor, Roma
  • Foro de Augusto en Roma, 2 adC
  • Arco Triunfal y Teatro en Orange (Arausio), Francia
  • Domus Augustana, Residencia Imperial, Roma
  • Ara Pacis: El Altar de Paz en el Campo Marcio, Roma
  • Horologium Augusti (Reloj de Augusto) en el Campo de Marte en Roma .

Bibliografía

Fuentes primarias
  • The Res Gestae Divi Augusti (Los Hechos de Augusto, escrita por él mismo: los textos completos en latín y griego con una traducción en inglés)
  • Selecciones de la Res Gestae (traducción inglesa)
  • La Biografía de Augusto según Suetonio, texto en latín con una traducción en inglés
  • Traducción en inglés de la Historia Romana de Dio Casio: Libros 45‑56,
  • La Vida de Augusto según Nicolás de Damasco
Fuentes secundarias
  • Nathan, Fernand; Décadence et chute de l'empire romain, Fernand Nathan Éditeur, S.A., París; Photocomposition Coupé, S.A. - 44880 Sautron, Francia; Impreso en Hong Kong, 1981. ISBN: 2 09 293 103 2. Traducción francesa del libro Decline and Fall of the Roman Empire (Decadencia y caída del imperio romano) por Edward Gibbon, 1979, de Bison Books, Londres, R.U., pp. 11-13, 16-18, 27-29.
  • Matyszak, Philip, Chronicle of the Roman Republic, Thames & Hudson, Ltd., Nueva York, NY, 2003. Impreso en Eslovenia por Mladiska Knijga Tiskarna, 2003. ISBN: 0-500-05121-6; pp. 202, 204, 205, 208, 210-215, 218-231.

Notas

  1. Suetonio, Augusto 68, 71
  2. From the Gracchi to Nero: HH Scullard p163
  3. From the Gracchi to Nero: HH Scullard p164
  4. Alexander to Actium: Peter Green pp 697

Véase también

  • Conquista de Hispania
  • Emperador romano
  • Marco Antonio
  • Monarquía romana
  • Organización política de Hispania
  • Período helenístico
  • Romanización de Hispania

Enlaces externos

  • De Imperatoribus Romanis (Una biografía detallada)
  • Octavio / Augusto
  • Augusto y el Imperio Romano – Lealtad y Recompensas Mutuas


Precedido por:
No existía el título
Emperador romano
César Augusto

27 adC-14
Sucedido por:
Tiberio
Precedido por:
Gaius Julius Caesar y Marcus Antonius
Cónsul de la República Romana
44 adC
Sucedido por:
Aulus Hirtius y Gaius Vibius Pansa Caetronianus
Precedido por:
Aemilius Lepidus Paullus
Cónsul de la República Romana junto con Lucius Volcacius Tullus
33 adC
Sucedido por:
Gnaeus Domitius Ahenobarbus y Gaius Sosius
Precedido por:
Gnaeus Domitius Ahenobarbus y Gaius Sosius
Cónsul del Imperio Romano
31 adC-23 adC
junto con
M. Valerius Messalla Corvinus(31 adC)
Marcus Licinius Crassus Dives(30 adC)
Sextus Appuleius (29 adC)
M. Vipsanius Agrippa (28 adC)
T. Statilius Taurus (27 adC)
M. Iunius Silanus (26 adC)
Sextus Appuleius (25 adC)
Norbanus Flaccus (24 adC)
A. Terentius Varro Murena (23 adC)
Sucedido por:
M. Claudius Marcellus Aeserninus y L. Arruntius
Precedido por:
A. Terentius Varro Murena y C. Antistius Vetus
Cónsul del Imperio Romano junto con L. Cornelius Sulla
5 adC
Sucedido por:
C. Calvisius Sabinus y L. Passienus Rufus
Precedido por:
L. Cornelius Lentulus y M. Valerius Messalla Messallinus
Cónsul del Imperio Romano junto con M. Plautius Silvanus
2 adC
Sucedido por:
Cossus Cornelius Lentulus y L. Calpurnius Piso

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